Brasil - Días 4 y 5 Iguaçu: Las Cataratas

Misión: Cataratas de Iguazú

Brasil Cataratas de Iguazú


Llegamos a Foz do Iguaçu, mediante vuelo directo de una hora desde Sao Paulo. El aeropuerto (☎ 3523 4244) es muy pequeño y se encuentra a medio camino entre las cataratas y la población; y hay que tener en cuenta que tiene muy pocos vuelos: se llega desde Sao Paulo por la mañana y se parte por la tarde. Tomando el autobús (2,20 BRL) se llega al pueblo en 30 minutos, a la parada de autobuses en la Rua Mem de Sá. Este autobús es el mismo que hay que tomar para ir a ver las cataratas. 

El pequeño pueblo es curioso, por su doble frontera con Paraguay (Ciudad del Este) y Argentina (Puerto Iguazú). Nosotros nos alojamos en el Hotel Mirante (Avda. República Argentina, 672 ☎ 3026 3700 80 BRL/habitación doble), un poco antiguo pero limpio. 

Cerca del hotel, comemos los dos días en Marias & Maria (Avda. Brasil, 505 ☎ 3523 5472 ), una confitería que además de vender pasteles a peso tiene un menú de bufet bueno y barato. 

Las cataratas de Iguazú separan a Brasil de Argentina, pero antes de que ambos países existieran como tal, el parque era un emplazamiento funerario sagrado para los indios tupí-guaraní y paraguas. 

Fue un español, Don Alvar Nuñes, quien las descubrió para Europa y aunque el las llamaba Los Saltos de Santa María, nadie más lo hizo, quedando su nombre como Iguaçu (grandes aguas). 

Con 275 cascadas, dicen de ellas que son más altas que las del Niágara y mas amplias que las de Victoria, pero como yo no estuve en ninguna de ambas lo que si puedo decir, es la sensación de empequeñecimiento que se siente cuando se está frente a ellas. 


Brasil Cataratas Iguazú


Para entrar en el Parque Nacional do Iguaçu (☎ 3421 4400), hay que comprar una entrada (20 BRL). Desde aquí montamos en un autobús gratuito para acercarnos a las cataratas. 


En la segunda parada del autobús, la empresa Macuco Safari (☎ 3574 4244 150 BRL) nos ofrece una excursión, que comienza por un paseo por la selva montados en jeep y finaliza a pie hasta el Salto de Macuco. Subimos en una zodiac, que comienza a remontar el río, pasando por debajo de las cataratas Los Tres Mosqueteros

Si no se quiere acabar completamente empapado, recomiendo llevar chubasquero, aunque aún con el, el agua que hay en el ambiente pulverizada por la propia catarata, hará que no lleguemos del todo secos al hotel. También es super recomendable, el llevar un buen repelente de insectos (como por ejemplo alguno que lleve N,N-dietiltoluamida al menos al 40%) 

Después de la excursión, tomamos el sendero de Trilha das Cataratas, de aproximadamente 1 km de distancia, por el que se va paseando junto al acantilado con vistas frontales hacia las cataratas, hasta que se llega a la Garganta do Diablo

Aquí una pasarela de madera, conduce hasta casi el centro de las cataratas, donde el ruido es ensordecedor y una queda completamente mojada por el vapor de agua que desprende la catarata. Tanto el suelo resbaladizo, como la tenue vibración y la impactante catarata cayendo hacia abajo a tan solo unos metros de mi mano, hace vivir el momento de forma especial. 

Regresando por la pasarela, se toman las escaleras o el ascensor panorámico, para volver de nuevo a la carretera, donde se encuentra Porto Canoas, una zona recreativa con restaurante y cafetería.
Brasil Cataratas de Iguazú
Fotografía Cataratas del Iguazú vía Facebook

Vale la pena dar una buena caminata por el parque. Con suerte y si vamos de buena mañana, podemos ver multitud de mariposas, loros, periquitos, tucanes y colibríes. 

Para visitar el Parque Nacional Iguazú, es decir, la vertiente argentina, hay que tomar un autobús a Puerto Iguazú, que sale por la parte de detrás de la estación de auobuses. El bus para en la frontera, y todos debemos bajar para hacer tramites. Nos piden y sellan el pasaporte, pero no es necesario el visado. 

También hay taxis en la frontera que llevan al parque, por si vamos con el tiempo justo y no queremos esperar al siguiente autobús. Las tarifas desde la frontera son unos 60 pesos hasta el parque y 120 pesos si se vuelve de regreso directamente desde el parque hasta Foz de Iguazú. 

En el parque se puede tomar un trenecillo gratuito, el Tren Ecológico de la Selva, que pasa cada media hora, o bien recorrer el Sendero Verde, que parte del área de información y recorre poco más de medio kilómetro. 

Llegamos a la bifurcación del sendero y comenzamos a realizar el Circuito Superior (0,65 km), en un recorrido que permite una vista panorámica de la Herradura de saltos, que comienza con el Salto Dos Hermanas y finaliza en el mirador del Salto Mbiguá, pasando por los saltos Chico, Ramírez, Bossetti, Adán y Eva y Guardaparque Bernabé Méndez


Brasil Cataratas Iguazú


El Circuito Inferior es un poco más largo (1,70 km). Hay pasarelas con peldaños de madera que bajan hasta la rompiente de los Saltos Dos Hermanas, Chico y Ramirez, y la impactante caída del Salto Bossetti.

A 20 metros se encuentra el acceso al embarcadero desde el cual se cruza en un barco gratuito a la Isla San Martín, pero ahora esta cerrado el acceso por el alto nivel del agua que lleva el río, así que no nos es posible cruzar. 

Junto a la Garganta Del Diablo también hay instaladas unas largas pasarelas de madera, que nos aproximan hasta el cañón, donde el agua se precipita y casi es imposible ver más allá debido a la bruma que empaña el ambiente. Completamente sobrecogedora, igual o incluso más que en la versión brasileña, debido a que en aquí la observamos desde un nivel superior. Y si no, se sobrecoge uno solo por la visión, hay que probar ponerse en el Ipod la banda sonora de la película La Misión: los pelos de punta están asegurados!




Volvemos con el tren hasta la entrada del parque, y justo allí en el restaurante La Selva, nos regalamos un bufé con parrillada de carnes típico argentino por 40 AGP, todo un homenaje después de un día recorriendo una de las 7 maravillas naturales de este mundo.