Formentera I: Cala Saona - Faro de La Mola

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Recorriendo Formentera en moto
Cala Saona es una de las playas más frecuentadas de Formentera. Allí pueden verse algunas construcciones rurales en las tanques (cercados hechos de piedra). Se llega desde Sant Francesc, la "capital" de Formentera.

Cala Saona

Es Caló de Sant Agustí es un pequeño grupo de casas surgidas alrededor de un minúsculo embarcadero. Su nombre hace referencia a los monjes agustinos que fundaron en el s. IX un monasterio en La Mola, y que probablemente utilizaban este fondeadero. Una zona perfecta para disfrutar del snorkel.

Es Caló

Es Caló

La Mola estuvo aislada durante siglos, encaramada en sus acantilados. Los moleros hablaban de los baixers (los de bajo), como si fueran de otro lugar. Incluso, se decía que hasta aquí arriba no llegaban las enfermedades y la gente alcanzaba sorprendentes longevidades.

Por entre unos pinares, la carretera serpentea suavemente hasta llegar al Mirador, desde donde se contempla toda Formentera, teniendo la sensación de sentir la isla como algo muy delimitado.

La Mola

El Faro de La Mola se levanta al final de la carretera, junto a una bar chill-out. Por la noche llena toda esta meseta de rayos diamantinos, barriéndola de lado a lado. A la derecha del faro, y tras el saliente se que contempla a los lejos, se encuentran unas escaleras vertiginosas que llegan hasta el mar. Es la llamada cala Codolar, por la que subían los barriles de petróleo para el faro, a hombros y escalón por escalón.

Faro La Mola

Estos abismos eran escenario de las virotades, cuando los aguerridos formenterenses se dejaban caer, cogidos con una mano a una cuerda, para con la otra agarrar a los virots en su nido y matarlos de un enérgico mordisco. Luego, en el borde de las peñas, celebraban un banquete con el manjar.


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