Turquía - Día 4: Estambul: Visita a los principales monumentos con final histórico en el hammam

Las joyas de Estambul


Alá en escritura árabe

Hoy empezamos el día en el Hipódromo (Atmeydanı), centro neurálgico de la vida bizantina durante mil doscientos años. Cada bizantino apoyaba a su equipo de cuádrigas, los Verdes, que representaban a los mercaderes o los Azules, que representaban a la aristocracia. Y los sultanes otomanos continuaron durante muchos años más con esta afición y además lo adornaron con objetos traidos de muy lejos, hasta que en 1204 los soldados de la cuarta cruzada saquearon Constantinopla.

Obelisco Estambul

Aún así se conserva el Obelisco de Teodosio, supongo que por su tamaño les fue dificil de expoliar. Exculpido en Egipto con granito rosa durante el reinado de Tutmosis III, estuvo en el templo de Amon-Ra en Karnak. Pero para trasladarlo a Constantinopla en el año 390 d.C el emperador Teodosio mandó partirlo por la mitad.

También se conserva la Columna Serpentina, origininaria del Templo de Apolo en Delfos y que fue trasladada a Constantinopa en el año 487 a.C por el emperador Constantino El Grande. Se piensa que las cabezas de bronce de las tres serpientes, fueron confundidas por oro y también se expoliaron en la cuarta cruzada.

Columna Serpentina - Hipódromo Estambul

El Obelisco de Piedra es del s. IV, y como a los otros monumentos sufrió durante este cruzada, cuando se le arrancaron las placas con inscripciones de su base hechas por Constantino VII.

Hipódromo Estambul

Escenario de revueltas, multitudes y revoluciones, el Hipódromo sigue en pie, aunque en un nivel superior. Las bases de los obelicos y de la columna, casi tres metros más abajo, nos dan una idea de sus orígenes.

Mezquita Azul Estambul

Llegamos pronto a la Mezquita Azul (Sultan Ahmet Camii. Sultanahmet) y podemos visitarla sin el agobio de los cientos de visitantes que pasan por ella cada día, aunque debemos entrar por la puerta sur. Sólo los fieles pueden entrar por la puerta norte y por supuesto hay que descalzarse y cubrirse la cabeza con un pañuelo. Mehmet Ağa la construyó para el sultán Ahmet I en el s. XVII. Se caracteriza por sus 6 minaretes, los azulejos azules que decoran el interior y por su patio, el más grande de todas las mezquitas. El Sultán Ahmet I, quien le da nombre en la actualidad a todo el barrio, está aquí enterrado junto a sus descendientes.

Santa Sofía Estambul

Santa Sofía (Aya Sofya Meydanı Entrada 25 TL ☎ (212) 522 17 50 – 522 09 89. Sultanahmet. Horarios: 16 abril- 30 septiembre octubre de 9:00 a 19:00 1 octubre – 15 abril de 9:00 a 17:00. Las taquillas cierran una hora antes. Lunes cerrado.) es nuestra próxima visita. La primera iglesia fue contruida por el emperador Constantino en el año 360 con tejados de madera y era conocida como la Megale Ekklesia (la gran iglesia). Pero esta ardió por los disturbios que acontecieron tras el exilio del patriarca de Estambul: Ioannes Chrysostomos. 

Santa Sofía - Restos de la Segunda Iglesia

El emperador Teodosio II la reconstruyó en el año 415, pero también se usó madera para el tejado y tras una revuelta pública, donde los verdes y los azules se aliaron contra el imperio, tuvo que ser demolida en el año 532. Tras pasar el torno de acceso al recinto, a mano derecha y dos metros bajo nuestro nivel, aún podemos observar los restos que quedan de aquella segunda iglesia.

Construida por Isidoros y Anthemios, bajo el mandato de Justiniano en el año 537, la actual estructura fué la mayor iglesia del este del imperio romano hasta 1453, el año de la conquista, cuando Mehmet El Conquistador la convirtió en mezquita. La leyenda dice que cuando Justiniano entró en la basílica para verla por primera vez exclamó: “ Dios, te agradezco que me dieras la oportunidad de crear este lugar. Salomón, te he superado!” Y no era de extrañar, había ordenado traer de todas las provincias, las mejores piezas arquitectónicas para construir la iglesia, como por ejemplo las columnas del Templo de Artemisa en Éfeso, considerado una de las ocho maravillas del mundo antiguo.

Santa Sofía Estambul

La entrada principal da al Exonártex. Atravesamos hasta el Nártex, donde está el mosaico del Pantocrator sobre la Puerta Imperial. Pero antes de entrar en el recinto central, giramos hacia la izquierda, para subir por la rampa que conduce hacia la galería superior. En casi todas las paredes se usó oro, plata, cristal, terracotta y piedras de colores para crear bellos mosaicos, el más famoso es el de la emperatriz Zoe, junto a su último marido Constantino IX. Él permanece en el mosaico por haber vivido más que la emperatriz, ya que ella, cada vez que cambiaba de marido, cambiaba solo el rostro de su antiguo esposo por el nuevo.

Santa Sofía Estambul

Bajamos de nuevo a la planta baja y nos adentramos por la Puerta Imperial para observar desde bajo la enorme cúpula, hecha con una arcilla tan especial, que incluso dicen que si se lanzara al agua flotaria. También llaman la atención los grandes medallones que vimos desde arriba también, con caligrafias del s. XIX y que contienen los nombres de Alá y Mahoma en la parte más central. En la entrada hay una especie de jarrones gigantescos de mármol con grifos en la parte inferior, que podían contener hasta 1250 L de agua. Se usaban para beber y no para las abluciones.

Santa Sofía Estambul

El mimbar es una obra otomána hecha en marmol del s. XVI. Desde allí el imán daba los sermones, pero nunca subía hasta el último escalón ya que solo Mahoma podría estar capacitado para ello.

El Palco del Sultán es una construcción elevada, a la izquierda del altar. La base es un hexágono de marmol con 5 columnas y la parte superior es como una jaula dorada, donde el sultán podía entrar a orar oculto de las miradas del resto de fieles.

El Palco del Sultán - Santa Sofia

Unos circulos sobre el suelo que vemos tras una valla, es el Omphalion, el lugar de coronación de los emperadores romanos.

Por último nos acercamos a La Columna que llora, y después de que me toque el turno en la cola, pongo el dedo el orificio y como hice en la columna de Yerebatan, giro la palma de mi mano en el sentido de las agujas del reloj 360º. Aquí también dice la tradición que al hacer esto, si después tocamos la parte de nuestro cuerpo donde tenemos algún mal, sanamos y esto se debe a los rumores que levanto el emperador Justiniano, cuando un día que sufría un fuerte dolor de cabeza, la apoyó sobre la columna descansando, y después se percató que este dolor había desaparecido.

La columna que llora - Santa Sofía

Como aún es pronto, visitamos el Palacio de Topkapi (Topkapı Sarayı. Entrada 25 TL + 15 TL para entrar al harén ☎ (212) 512 04 80 Sultanahmet. Horarios: En Verano de 9:00 a 17:00 y en Invierno de 9:00 a 16:30). Fue construido en el s. XV por el sultán Mehmet II El Consquistador y servía tanto de residencia de los sultanes otomanos como de centro administrativo y político, hasta que en 1850 lo abandonaron para instalarse en el Palacio Dolmabahçe.

Accedemos por el Primer patio, el Patio de los Jenízaros, que estaba abierto al público. Al pasar por la taquilla, en la puerta de Babus-Selam, nos adentramos en el Segundo Patio, un parque solamente accesible en la antigüedad a aquellos que formaban parte de la administración imperial, ya que aquí se encontraban los cuarteles, cocinas, salas de audiencia y la cámara del consejo. Todos debían desmontar aquí de sus caballos excepto el sultán y su madre (valide sultan).

Piscina en el Haren - Jean-Léon Gérôme

Pero antes de adentrarnos en el tercer y cuarto patio, nos dirigimos hacia la derecha para entrar en el Harén, justo bajo de la Torre de la Justicia. La visita al harén no está incluida en la general y hay que adquirirla aparte en una taquilla que está situada junto a la entrada a este. La palabra harén deriva del árabe y significa prohibido y en el era donde vivía la familia real. 

Como el islam prohibe esclavizar a musulmanes, las jóvenes que entraban debían ser extranjeras, compradas o regaladas, y se les enseñaba, además de la teología, lengua y cultura turcas, otras artes como la danza, escritura, costura y música. Se iniciaban como damas de compañía de las concubinas y si tenían aptitudes suficientes de la valide sultan y de los hijos del sultán. Solo las más bellas eran seleccionadas para acompañar al sultán. Todo estaba gobernado por la valide sultan, que era la dama de mayor rango y también dirigia en algunos asuntos de estado. Como el islam dicta que sólo es posible tener cuatro esposas y tantas concubinas como se pueda mantener, las que conseguían tener un hijo luchaban entre ellas para conseguir que fuera el heredero al trono, y poder tener ellas así el título de valide sultán.

Sala Eunucos negros - Topkapi

Con mas de 300 habitaciones, 9 hammams,2 mezquitas, hospital y lavanderia, no todas están abiertas al público pero aún así vale la pena pagar la entrada para ver las más importantes. Entramos por la Puerta de los Carruajes y enseguida vemos las estancias de los eunucos, pasamos por el pasillo de las concubinas y desde aquí recorremos las distintas habitaciones, como la de la valide sultan quien también contaba con un hammam y patio propios. 

Podemos visitar los aposentos privados de Ahmet I y Murat III, justo al lado de la Sala con Chimenea y la Sala con fuente, la cual se dice que servía para ocultar los sonidos que pudieran salir de las estancias del sultán. Ambos aposentos tenían vistas al estanque exterior, donde está el patio de las favoritas y sus aposentos. 

Sala con Fuente - Topkapi

Por último visitamos los que están considerados los edificios más bonitos del palacio, aunque ya a estas alturas no se que decir: Los Quioscos Revan, Baghdad y Musfa Paşa y la Sala de Circuncisión, situados junto al estanque. También está aquí el Baldaquín İfyariye, un sitio perfecto para hacerse la foto de rigor. 

Al Tercer Patio sólo la familia imperial, el personal del palacio y gente importante como los embajadores tenían acceso. La Cámara de la Audiencia se encuentra en el centro, y en ella el sultán inspeccionaba los regalos traídos por los embajadores extranjeros. Enfrente está la Biblioteca de Ahmet III y alrededor del patio están las Salas de la Custodia sagrada y el Tesoro Imperial, donde hoy en día se exponen objetos preciosos, como los candelabros gigantes de oro y diamantes, la famosa daga de Topkapi y el diamante cucharero tallado en lagrima de 86 quilates.

Bajando por una rampa al Cuarto Patio accedemos al Jardín de Tulipanes, donde se encuentra el Mecidiye Köşkü y el restaurante Konyalı, en el que podemos tomar un café y disfrutar de las vistas al mar mientras le damos un respiro a nuestros pies.

A la salida y volviendo por el hipódromo nos topamos con la Fuente del emperador Guillermo, regalo de este a Abdül Hamit II a principios del s. XX, completamente cubierta, por lo visto por trabajos de restauración.


En el extremo opuesto del hipódromo y justo en la esquina, se encuentra nuestro restaurante, curioso por el cartel taurino que nos encontramos en una de sus paredes interiores, donde Jose Tomás comparte cartel con un torero turco en Las Ventas y pienso que seguramente está trucado, aunque yo no entiendo del mundo del toreo y vete tu a saber si los turcos se están iniciando en ese arte.

Después de comer no podemos evitar darle otro vistazo al Gran Bazar, esta vez nos detenemos más en las tiendas de telas y vestidos para danza del vientre que se encuentran en la zona norte. Salimos por Örücüler Kapısı y unas calles más abajo, intentan hacernos el típico timo del limpiabotas. Cuando él se cruza, casi a nuestra altura, deja caer el cepillo y sigue andando como si no se hubiera dado cuenta. Nosotros le advertimos, pero no se lo recogemos ni accedemos ante su insistencia de cepillarnos los zapatos como agradecimiento.

Mezquita de Solimán

La Mezquita de Solimán el Magnífico (Süleymaniye Camii. Prof. Sıddık Sami Onar cd. Süleymaniye) está muy tranquila a estas horas. Como siempre, me descalzo y cubro mi cabeza con el pañuelo antes de entrar. Construida por el arquitecto Mimar Sinan bajo las ordenes del sultán solimán, es una de las mejores de Estambul y se puede ver desde multitud de sitios al estar sobre una de las siete colinas. 

Mezquita de Süleymaniye

En las afueras está el cementerio donde Solimán y su favorita Roxelana fueron enterrados y también está el antiguo comedor de la beneficencia, donde hoy en día está situado Lale Bahçesi (Sifahane sk. Süleymaniye) , un famoso narguile que queda un poco oculto en un patio, al que se baja por unas escaleras.

Mezquita Süleymaniye

Pero ahora no hay tiempo de te ni de tabaco, porque me espera un baño turco. De entre todos me decido por el Cemberlitas Hammam (Çemberlitaş Hamami Entrada al baño: 43,20 TL. Entrada al baño + exfoliación + lavado con burbujas de jabón: 64 TL. ☎ (212) 522 79 74 – 520 18 50 Vezirhan cad. 8. Çemberlitaş. Horario: 06:00 – 24:00 h). Este histórico baño situado junto a la Torre Quemada y casi en la calle Divan Yolu, fue construido por el famoso arquitecto Sinan en 1584 y establecido por Nurbanu, esposa de Selim II y madre de Murad III. 

Cemberlitas Hammam

Bajo unos escalones para entrar, percatándome de este modo de la diferencia de las alturas de hoy en día a cuando se construyó. La entrada por la que se accede, era por donde lo hacían los hombres, ya que el recinto se pensó como dos instalaciones idénticas separadas para damas y caballeros. Las mujeres se piensa que tenían el acceso por Divan Yolu, pero ahora entramos por la misma, solo que para dirigirnos a nuestros baños, debemos girar a la derecha, justo frente al mostrador de recepción en la entrada.

Aunque la planta externa del baño es rectangular, su interior es un círculo rodeado por doce columnas, donde una plataforma central de mármol, queda elevada justo debajo de la cúpula, quedando iluminada así por ella a través de los “ojos de elefante”, que proyectan la luz en distintas direcciones.


PASEO A PIE:

  • RECORRIDO: Lineal
  • DURACIÓN: 11 horas (con paradas, comida y visitas)
  • DISTANCIA: 10,9 Km
  • DESNIVEL: 150 m




LA HISTORIETA: EL BAÑO TURCO

Çemberlitas Baño Turco

Un baño turco puede tener distintas modalidades, desde la entrada libre en la que cada uno va a su aire, como la entrada con servicios añadidos como la exfoliación con guante (kessa) que dura unos 15 minutos o el baño del sultán con espuma, en el que tras introducir unas telas especiales en un barreño con agua caliente y jabón, las extienden a un lado para luego enrollarlas sobre si dejando caer sobre el cuerpo una cascada de espuma jabonosa con la que después limpian la piel masajeando.

Baño de espuma turco

No llevaba nada cuando fui, tan sólo elegí la modalidad en el mostrador de recepción (en mi caso la entrada libre sin ningún servicio) y allí mismo me entregaron una ficha, y la parte inferior de un enorme bikini negro, envuelto en una bolsita de seda.

Camekan Cemberlitas Hammam

Accedo en primer lugar al camekan de mujeres, una zona que parece un patio cubierto de dos alturas, rodeado por cubículos con sillones, donde poder descansar tras el baño y tomar un çay para reponer líquidos. Me acompañan a la zona superior donde están los vestuarios, que disponen de taquillas con llave en las que guardo mi ropa, y me pongo el bikini, envolviendo mi cuerpo con el pesthemal que me entregan allí, una tela blanca con líneas rojas para cubrirme a modo de toalla.

Pesthemal

Desciendo de nuevo por las escaleras de caracol y accedo por una puerta lateral al hammam en si. A la entrada unas duchas modernas, separadas por una mampara de cristal, un lavabo y dos divanes, junto a un estante con toallas. Es el área caliente transitoria y aquí ya se nota que la temperatura es algo más elevada.

Sicaklik

Las señoras que atienden el local, señalan una puerta de madera bajo una bóveda y me indican que entre en la sala de sudoración, el Sıcaklık, con su enorme cúpula central, y la “piedra de ombligo” elevada, rodeada de columnas de mármol, donde me tumbo para empezar a sudar. No me da sensación de agobio, y aunque la estancia tiene una luz tenue y la temperatura es mucho más elevada, el vapor permite ver con claridad.

Baño turco


A mi lado, otras clientas disfrutan ya de sus exfoliaciones y sus baños de espuma, dados por las mujeres del hammam sobre la piedra de ombligo. Los servicios para mujeres sólo los dan aquí mujeres, y en la sección para hombres, sólo los dan hombres.

Baño turco

Una vez relajada, con la piel ya humedecida, paso a uno de los cubículos laterales, también todo hecho de mármol, en la que hay una pila con dos grifos situados uno encima del otro para la salida de agua caliente y agua fría. En una palangana hay jabones de pastilla disponibles y guantes kessa para lavarse la piel. Después hay que aclarar la piel, sumergiendo un cuenco de cobre en la pequeña pila de agua, para echársela por encima.

Cemberlitas Hammam

Una vez, limpia, exfoliada y perfumada, paso a las pequeñas piscinas termales que se encuentran en otro de los cubículos justo en el extremo opuesto a la puerta de entrada. Su agua es medicinal y marca una temperatura de 31 ºC aunque yo la noto extremadamente caliente, pero me obligo a permanecer en ella 5 minutos.

Piscina Termal Cemberlitas Hammam

Por último, resistiéndome a marcharme, descanso de nuevo en la piedra caliente de mármol central, dejando la mirada perdida en la enorme cúpula con sus ojos de elefante, que proyectan esa iluminación tan teatral sobre el hammam.

Ojos de Elefante en Hammam

Es posible acabar el baño con una ducha en el área caliente transitoria. Yo aprovecho para aclararme bien el pelo, y tras coger toallas vuelvo al área fría del camekan, donde recojo mis pertenencias y puedo acabar de arreglarme junto a un tocador que dispone de secadores para el cabello.

Un final perfecto con un té entre las manos en uno de los sofás del camekan, mientras recuerdo todos los lugares que he visitado durante el día y pienso en todos los que me quedan aún por recorrer.

Cemberlitas Hammam


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